Por supuesto, no puedes tener un gimnasio o negocio de fitness de éxito sin el material y las máquinas adecuados. Pero muchos empresarios se preguntan si deben comprarlos o alquilarlos mediante leasing. Si acabas de empezar, quizá solo puedas comprar equipos de segunda mano; si se desgastan pronto, sustituirlos resultará caro. Si quieres ampliar tu negocio, quizá quieras renovar el equipamiento para hacerlo más atractivo y mantener satisfechos a los socios actuales. Entonces, ¿cómo financiar esas mejoras?
Existen opciones asequibles tanto para alquilar como para comprar equipamiento de fitness. Sigue leyendo para descubrir cuál encaja mejor contigo.
Alquilar equipamiento de fitness
El leasing de equipamiento de fitness funciona como un alquiler. Lo solicitas a un prestamista o una entidad financiera, que compra los equipos. Tú los utilizas durante el contrato como si fueran tuyos y abonas cuotas mensuales. Al finalizar el periodo puedes renovar, devolverlos o comprarlos a un precio reducido.
Si piensas renovar el equipamiento con frecuencia, el leasing probablemente sea tu mejor opción. Además, algunas máquinas grandes, como cintas de correr, elípticas y bicicletas, necesitan mantenimiento periódico. Con el leasing no eres responsable de reparar o sustituir los equipos dañados. Esta opción suele costar menos que el desembolso inicial de un préstamo y te permite actualizar los equipos cada año si lo deseas. Así mantienes dinero en el negocio y puedes ofrecer a tus socios los equipos más actuales.
También existen ventajas fiscales en el leasing. El leasing es un derecho patrimonial y, por tanto, puede considerarse patrimonio empresarial. Por ello, los gastos de alquiler son íntegramente deducibles del beneficio, teniendo en cuenta el ajuste por uso privado.
Sin embargo, al alquilar no eres propietario de los equipos. Si necesitas recuperar gastos, no puedes venderlos. Probablemente tampoco puedas reconocerlos como activos en el balance, aunque algunos contratos de leasing sí lo permiten.
Si decides que el leasing es adecuado para tu negocio, debes seguir un programa regular de mantenimiento y mantener los equipos limpios y sin daños. Si incumples las condiciones del contrato, puedes enfrentarte a multas importantes. Por eso, lee con atención los detalles y la letra pequeña.
Comprar equipamiento de fitness
Aunque el leasing puede funcionar para algunos, comprar tus propios equipos también tiene ventajas. Si piensas utilizarlos durante muchos años y no necesitas renovarlos periódicamente, comprar puede ser la mejor opción para tu negocio.
Algunas ventajas de comprar tu propio equipamiento son:
- Aporta un activo a tu negocio.
- Puedes vender los equipos para reducir el coste de renovación.
- Puedes adaptar tus propios equipos cuando sea necesario.
Sin embargo, muchos propietarios de pequeños negocios no tienen capital para pagar estos importes de 1 sola vez. Siempre existe la posibilidad de solicitar un préstamo y utilizarlo para comprar el equipamiento.
Piensa en tus necesidades actuales y futuras de equipamiento y en cómo pueden crecer con tu negocio. Comprar equipos supone una gran inversión: investiga y reflexiona sobre dónde ves tu empresa dentro de unos años.
Equipar un negocio existente
Si inviertes en nuevos equipos para un negocio existente, aclara primero tu visión. Así tendrás expectativas concretas sobre cómo la inversión beneficiará a la empresa.
Revisa también el grado de ocupación. Si las clases y franjas más populares están completas y hay muchas listas de espera, añadir equipamiento puede ayudarte a optimizar los ingresos. Si quieres ampliar tu oferta, considera alquilar los nuevos equipos para probarlos antes de invertir por completo. Otra posibilidad es alquilar una parte y comprar otra: «lo mejor de ambos mundos».
Decidir entre comprar o alquilar puede resultar abrumador. Pero si valoras cuidadosamente todas las opciones disponibles, encontrarás una solución adecuada para cada fase de crecimiento de tu negocio.


